Rotterdam destacó como notable centro de transporte marítimo a finales del siglo XVII, durante el periodo conocido como la edad de oro de los Países Bajos. La ciudad, que se benefició de todo el tráfico marítimo asociado al comercio de las Indias Orientales Holandesas, amplió sus instalaciones portuarias y se extendió a lo largo del río Mosa.
El Europoort, es un gran conjunto portuario en el extremo oeste del canal, fue construido en la década de 1960 para la descarga y almacenamiento del crudo procedente de los petroleros.
Varios canales comunican la ciudad con otros centros urbanos en la Unión Europea. El cruce de canales más grande del continente fue inaugurado en Magdeburgo en 2003, con lo que se posibilitó que el tráfico llegue hasta Berlín. En la orilla sur del río Mosa existen otras instalaciones e importantes industrias, entre las que se cuentan refinerías de petróleo, astilleros y fábricas de productos químicos, artículos de metal y refinerías de azúcar.
Entre los productos exportados destacan el carbón, la maquinaria y los productos lácteos; las principales importaciones son de aceite y grano.
La ciudad alberga el famoso Museo Boymans-van Beuningen (1847) y la Universidad Erasmo de Rotterdam (1973). El jardín zoológico Blijdorp contiene la más bella colección de aves del paraíso del mundo.
Debido a los daños sufridos en la Segunda Guerra Mundial, Rotterdam se ha convertido en una ciudad extraña, diferente de aquellas otras ciudades centroeuropeas cuyos centros históricos reflejan el barroco de nuestro siglo, resultante de la aglomeración de todo tipo de bazares, comercios, mercados, oficinas, viviendas, museos, iglesias... un desorden fruto de la convivencia, durante muchos años, de todos estos elementos. En Rotterdam, esto no existe: la planificación de las vías, aceras y carriles para bicicletas es perfecta, todo se alcanza rápidamente tanto en coche como a pie o en bicicleta. La ciudad parece haber sido diseñada por ordenador: todo es nuevo. Sin embargo, si algo convierte a Rotterdam en ciudad admirada es, sin duda, la obsesión arquitectónica de la que ha sido objeto. No hay punto en la ciudad desde el que no se pueda lograr un plano fotográfico inquietante. Puentes, escaleras, bancos, farolas, termómetros: en Rotterdam, cualquier objeto ha recibido un diseño arquitectónico diferente, atrevido, desafiante... moderno.
La combinación de formas suaves con formas agresivas, de líneas rectas con curvas, y de colores pálidos con brillantes encuentra en Róterdam su mejor hogar.
Frankfurt tiene conexión directa con Amsterdam y con el Aeropuerto de Schiphol por medio del tren de alta velocidad Thalys.
En el aeropuerto de Rotterdam, en su estación de ferrocarril y en otros puntos de la ciudad exiten lugares donde negociar un vehículo de alquiler sin conductor, diversas empresas trabajan en Rotterdam. |